domingo, 3 de julio de 2011

LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD PERSONAL

  La reflexión, peculiaridad genuinamente humana, representa una clara superación del instinto. Por la reflexión, el ser evolucionado reacciona de forma única frente a situaciones o acosos de la realidad dirigidos en la misma medida a distintos individuos de su especie. Cuando, por virtud de la Evolución, la presión de la circunstancia motiva una respuesta personal, el individuo ha dejado de ser algo o elemento masa para convertirse en alguien.
  Para el hombre, ello es tanto como manifestarse "ser que reflexiona" o ser que. sin dejar de ser èl mismo, posee la virtud de sobrepasar el estricto ámbito del propio ser para reflejar en sí mismo lo otro, fenómeno que, en idea de Aristóteles, "es una forma de incluir en sí mismo todas las cosas".
Puesto que tal inclusión es de carácter absolutamente inmaterial, las cosas nada pierden de su propio ser en el acto de ser vistas o consideradas.
  Contrariamente a lo que sostienen algunos llamados materialistas, el conocimiento o "inclusión en sí mismo de todas las cosas" no es del carácter de la imagen proyectada por un espejo: presionan la conciencia del ser que reflexiona el cual, en razón de tal reflexión, posee la facultad de obrar de una u otra forma sobre las mismas cosas o no obrar en absoluto si así lo ha recomendado la consideración que implica el acto reflexivo o las propias cosas resultan inasequibles a la capacidad de acción del sujeto.
  Ello se explica porque, a continuación de incluir en sí mismo todo aquello que se presenta a su consideración, el homínido evolucionado ejercita la capacidad de optar por una de entre varias alternativas.
  Vemos cómo, acuciado por el hambre, el animal no racional percibe y ataca a su víctima, corteja y posee a su hembra, se defiende de las inclemencias de su entorno.... de un modo general y de acuerdo con el orden natural de las especies.
  No sucede lo mismo en el caso del homínido evolucionado: éste es capaz de superar cualquier llamada del instinto merced al acto reflexivo: la realidad inmediata, el análisis de anteriores experiencias, el recuerdo de un ser querido, la percepción de la debilidad o fuerza del enemigo, el conocimiento analítico de los propios recursos... le permiten la elección entre varias alternativas o, lo que es lo mismo, trazar un plan susceptible de reducir riesgos e incrementar ventajas.
  Gracias, pues, a su poder de reflexión el hombre usa de libertad para elegir entre varias alternativas de actuación concreta. Por supuesto que la elección más adecuada a su condición de hombre será aquella que mejor responda a las exigencias de la Realidad. Y la más positiva historia de los hombres será aquella jalonada por capítulos que hayan respondido más cumplidamente a la genuina vocación del Hombre: la humanización de su entorno por medio del Trabajo solidario con la suerte de los demás. Cuando ello se ejercita sin presión exterior, la Libertad resulta ser el soporte principal de la acción personal a favor del bienestar y progreso de la Comunidad y puede muy bien ser reconocida como “responsabilidad personal en acción”: es una Libertad Responsabilizante. (Tomado del libro "Civilización, Religión y Democracia en España" )

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